Ella es
hermosa para ser querida
Y en mis
caídas le va una dedicación
De eso
a lo que los absurdos quieren encerrar
En cuatro
letras vacías de tinta.
Por el
espejo habita un reflejo
Que quizá
fue clon
Y se
masturba cada noche
Pensando
en sus senos.
Los lados
del cerebro
Están sueltos
por afuera
De su
prisión de hueso
Y eso
los vuelve dementes.
La
homogeneidad de palabras
Es el
título
De aquella
tiranización
De los
sentidos.
La
cabeza humana
Es un
antro de basura
Desechable
y adorable,
Igual así
lanzan a los perros desobedientes.
Ahora
prueba otro pico
Y la
boca del fantasma se empapa
Y es
libertad lo que brilla
Y entonces
muerte la caída.
Toma la
metralleta
E intenta
quemar sus cartas
Mientras
ríe al saber
Que sería
inútil intentarlo
Pues cree
hacerle un templo
Y quemar
pueblos enteros
Cortando
cabezas
Por sus
rizos que sabe de memoria.
Entonces
piensa en otra cosa
Y asoma
el misterio de la traición,
Es un
santo y se mete en las brazas
Sabiendo
que en ellas defecará.
Ahora
somos dioses, ¿o no?
Y eres
mi reina, dice,
Quebré el
velo
Y soy
la realidad misma
Y los
astros chocando.
Absurdo,
imberbe, idiota,
Ya no
me necesitas,
Mis labios
son tu averno
Igual que
mis ojos el cielo.
Entonces
eres un mundo nuevo viejo que descubrir, soy Colón al embarco de las Carabelas,
Judas en la soga viendo el mundo que merece. No te alejes, no creas mis
palabras, en la cabeza todo es caos y en el viento lluvia, la justa para
quebrar las clavículas de la Tierra.
Muere,
mis balas penetran el pecho
Y su
esperanza pasa del verde al rojo,
La noche
porteña invita a sus hermanos
A quemarlo
en la cruz y clavarlo.
Es un
fantasma en el espejo,
Hermoso,
le clava ella el tenedor
Y arranca
un pedazo del pecho
Para decir
luego que es negro y sabe a tristeza.
Las
manos sirven a la maquinaria,
La sangre
corre enferma,
Los labios
buscan rápidos
Y los
ojos caen atentos.
Navegamos
el purgatorio los veteranos y los bellos el cielo, el mundo acabó ese 21 y
separó las realidades, mañana cae el sol y muestra que el adoquín sobre el que
meditabas desapareció y observa al horizonte millones de baldosas listas para
mancharlas.
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