A él,
de los amantes de Sodoma, hijos prohibidos, acérquense y pongan el líquido en
la copa, ingiéranlo lentamente luego de poner limón y sal en sus ojos. Ellos
proceden el ritual de los corazones danzantes, sus persecuciones culminan en el
lóbulo derecho del cerebro y caen por la oreja, dios ame a los cultores de la
muerte. Muestran en el banquete a su amo convertido en cadáver, cortan sus
manos y comen de sus ojos, ansían en el futuro lo que siempre fue para el
pasado basura, oh, ellos, los amantes reales de la vida, corran hacia el Oeste
y penetren bajo la Pampa, corten sus manos también y arránquense los ojos,
sigan sirviendo los vasos y siendo pulcros, mastiquen lo que ven en el plato,
amen a su mujer o a su hombre o a su oveja como si de verdad pudieran hacerlo,
finjamos hasta el fin de los créditos y ahí corten con el cutter de las
esperanzas el hilo conductor de su tiempo, divídanlo en partes y tomen cada
parte como si fuera una aorta, jueguen con ella y exprímanla, luego griten el
coro, reciten para sus adentros y afueras que no hay diferencias, que la mierda
que huele el extraterrestre es la misma que entra por el culo y sale por la
boca. Hola, bienvenido, ya es la hora de tu partida. ¿Escuchamos eso o es la
última alucinación del supraconciente?
Ellos adoran los rostros
pálidos y las miradas lánguidas,
Estamos en el mismo plano, ¿alguna
diferencia? Allí pasea
La tumba de Judas, bésalo
en la boca, él fue sincero.
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