jueves, 6 de diciembre de 2012

Carta de amor


A él, de los amantes de Sodoma, hijos prohibidos, acérquense y pongan el líquido en la copa, ingiéranlo lentamente luego de poner limón y sal en sus ojos. Ellos proceden el ritual de los corazones danzantes, sus persecuciones culminan en el lóbulo derecho del cerebro y caen por la oreja, dios ame a los cultores de la muerte. Muestran en el banquete a su amo convertido en cadáver, cortan sus manos y comen de sus ojos, ansían en el futuro lo que siempre fue para el pasado basura, oh, ellos, los amantes reales de la vida, corran hacia el Oeste y penetren bajo la Pampa, corten sus manos también y arránquense los ojos, sigan sirviendo los vasos y siendo pulcros, mastiquen lo que ven en el plato, amen a su mujer o a su hombre o a su oveja como si de verdad pudieran hacerlo, finjamos hasta el fin de los créditos y ahí corten con el cutter de las esperanzas el hilo conductor de su tiempo, divídanlo en partes y tomen cada parte como si fuera una aorta, jueguen con ella y exprímanla, luego griten el coro, reciten para sus adentros y afueras que no hay diferencias, que la mierda que huele el extraterrestre es la misma que entra por el culo y sale por la boca. Hola, bienvenido, ya es la hora de tu partida. ¿Escuchamos eso o es la última alucinación del supraconciente?
             Ellos adoran los rostros pálidos y las miradas lánguidas,
            Estamos en el mismo plano, ¿alguna diferencia? Allí pasea
            La tumba de Judas, bésalo en la boca, él fue sincero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario