martes, 13 de noviembre de 2012

El Sol asoma verdaderamente (Mis pupilas cruzan el firmamento III)



Con el tiempo me di cuenta de que este sentimiento se transformó en un poema, ese poema cada vez se hizo más largo, y a cada paso escribía un verso más... Espero que aquí termine...

El Sol es,
Ahora y siempre,
Un cruel asesino,

Dejen que el minuto continúe.

Hay un teléfono
Y no hay a quien llamar,
El Sol asoma verdaderamente en el horizonte
Y mi alma intenta escapar.

Hay lástima,
Pero la felicidad es una parte de ella,
Corre el mar silencioso
Con sus misterios
Y aterra el viento
Que llegó a petrificar los huesos.

Sobre los cielos de mis pupilas abiertas
Hay grandes nubes de mi himen
Y en el mar deseos, deseos
Y todos los ojos devorados.

Reposo en un escalón
Sin ya nada de qué huir,
¿Qué me empuja a correr?
El mar me mata,
Me muero,
Estoy ahogado,
¿Por qué no?

El todo es solo un beso
Y el tiempo su lenta despedida,
¿Por qué no alargar su placer
Y dar miles por los aires
Y correr en alas de gorrión
Y caer sobre el mal sin heridas?

Recuerdo de qué corrí,
Su mirada de araña,
Sus palabras, sus maneras de escapar,
De culpar a la situación.

Fue esclava de unas agujas
Y yo de sus telas,
Por favor,
Busco una tijera.

El Sol asesinó los relojes,
La última noche fue fusilada,
Seguí vivo para ver su despedida.

El Mar me hubiera ahogado
Y hubiera asesinado hasta el último movimiento,
Pero los dedos siguen flexibles
Y la carne los cubre,
Olvidemos esa tijera.

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