Con el tiempo me di cuenta de que este sentimiento se transformó en un poema, ese poema cada vez se hizo más largo, y a cada paso escribía un verso más... Espero que aquí termine...
El Sol
es,
Ahora y
siempre,
Un cruel
asesino,
Dejen que
el minuto continúe.
Hay un
teléfono
Y no
hay a quien llamar,
El Sol
asoma verdaderamente en el horizonte
Y mi
alma intenta escapar.
Hay
lástima,
Pero la
felicidad es una parte de ella,
Corre el
mar silencioso
Con sus
misterios
Y aterra
el viento
Que llegó
a petrificar los huesos.
Sobre
los cielos de mis pupilas abiertas
Hay grandes
nubes de mi himen
Y en el
mar deseos, deseos
Y todos
los ojos devorados.
Reposo
en un escalón
Sin ya
nada de qué huir,
¿Qué me
empuja a correr?
El mar
me mata,
Me muero,
Estoy ahogado,
¿Por
qué no?
El todo
es solo un beso
Y el
tiempo su lenta despedida,
¿Por
qué no alargar su placer
Y dar
miles por los aires
Y correr
en alas de gorrión
Y caer
sobre el mal sin heridas?
Recuerdo
de qué corrí,
Su mirada
de araña,
Sus palabras,
sus maneras de escapar,
De culpar
a la situación.
Fue
esclava de unas agujas
Y yo de
sus telas,
Por favor,
Busco una
tijera.
El Sol
asesinó los relojes,
La última
noche fue fusilada,
Seguí
vivo para ver su despedida.
El Mar
me hubiera ahogado
Y hubiera
asesinado hasta el último movimiento,
Pero los
dedos siguen flexibles
Y la
carne los cubre,
Olvidemos
esa tijera.