viernes, 28 de marzo de 2014

No hay música ni poesía ni pastillas

El cadáver, 
el amigo, 
la sangre violeta
o la música
inútil.

Ahogado en medio vaso 
o muerto,
sin poder tocar el cráneo,
palpando la masa
con dedos de letras
y sílabas de sangre.

Prendo la pantalla
y que me maten sin piedad,
abro la puerta y ni siquiera tengo manos,

amo el bajón tirado en mi esquina,
la cueva en una pierna
del olvido hermoso.

No hay música,
no hay poesía
ni pastillas,

silencio
y el mareo,
el mareo hermoso
que mi sangre me dio.