Más lejos que todos los poemas
que zarpan sin destinatario,
más que las botellas y pitadas
de las noches de los sátiros,
más lejos que su alma y su mente
(sondeando abismos podridos),
más que las mentiras de los poetas,
más lejos que yo,
qué solo toco una nota de un acorde
o una curda de la noche.
Mi amiga se fue de nosotros
y la extraño;
los mortales no entienden el sentido...
Su vientre reposa colores
y sus ojos se fueron.
Mi amiga no murió,
está más viva que el silencio.
La amo y grita paz,
la amo pero pide dolor.