¿Elegirán
los reyes
El suelo
que pisan,
Los sirvientes
caídos
O los paraísos
del horizonte?
Gusta
la bestia
De imaginarse
masacrando una niña,
Gozan
ambos la muerte del himen y la inocencia
En la
película grasosa de un iris marrón.
La
bestia adora matar a la inocencia,
¿Será
el demonio inocencia,
O dos
extremos chocando
Y explotando?
La
bestia inocente.
El
túnel está lejos.
Algún
diablo de mi cerebro
Arañó mi
ficción
Para hacerla
pornografía de la luz
Que atraparon
mis manos.
Las
manos arrugadas de un hombre,
El hombre
que tiene garras y araña mi corteza,
El hombre
que es un animal.
El hombre
que es bestia.
Y el
hombre que no es una niña
Que guarda
en su delicadeza
(y en
la película del iris)
El ámbar
y la miel
Que millones
generamos
De la
sombra a la luz.
De los
ojos y la textura blanca de la piel,
De la
bestia desgarrando la ropa,
De mi
buen animal que lucha contra la maldad de la inocencia,
Un factor
determinante,
La caída
de cualquier norma o palabra:
La niña,
llena de tristeza,
La niña;
la niña es la bestia.