domingo, 28 de abril de 2013

Flores de Jazmines.



¿Elegirán los reyes
El suelo que pisan,
Los sirvientes caídos
O los paraísos del horizonte?

Gusta la bestia
De imaginarse masacrando una niña,
Gozan ambos la muerte del himen y la inocencia
En la película grasosa de un iris marrón.

La bestia adora matar a la inocencia,
¿Será el demonio inocencia,
O dos extremos chocando
Y explotando?

La bestia inocente.

El túnel está lejos.
Algún diablo de mi cerebro
Arañó mi ficción
Para hacerla pornografía de la luz
Que atraparon mis manos.

Las manos arrugadas de un hombre,
El hombre que tiene garras y araña mi corteza,
El hombre que es un animal.

El hombre que es bestia.

Y el hombre que no es una niña
Que guarda en su delicadeza
(y en la película del iris)
El ámbar y la miel
Que millones generamos
De la sombra a la luz.

De los ojos y la textura blanca de la piel,
De la bestia desgarrando la ropa,
De mi buen animal que lucha contra la maldad de la inocencia,
Un factor determinante,
La caída de cualquier norma o palabra:
La niña, llena de tristeza,
La niña; la niña es la bestia.