lunes, 15 de julio de 2013

Encantos




1

A la noche sólo le es fiel el encanto,
Lo demás lo ha convertido en traición.

Ha llamado al espíritu de los licores
Para que, en su niebla, ofrezcan un preludio.

Entonces la luna se quiebra
Mientras parejas enamoradas son apuñaladas por poetas solitarios
Y unos aborígenes cultores del vino
Devoran la carne de mujeres inocentes,
Seductoramente malignas.

2

El vidrio de la ventana del colectivo
Separa al ser humano dentro del vehículo
Del resto de la noche,
Demasiado temprana,
Demasiadas risas,
Este ser está destinado a la soledad.

3

Al silencio invita un hombre de negro
Y dentro te esperan todas las mujeres
Y todos los placeres,
Cada licor que desees
Y toda desnudez posible,
Entonces,
Entonces harás de la noche,
Su soledad y su silencio
Un exquisito sinsabor.

domingo, 28 de abril de 2013

Flores de Jazmines.



¿Elegirán los reyes
El suelo que pisan,
Los sirvientes caídos
O los paraísos del horizonte?

Gusta la bestia
De imaginarse masacrando una niña,
Gozan ambos la muerte del himen y la inocencia
En la película grasosa de un iris marrón.

La bestia adora matar a la inocencia,
¿Será el demonio inocencia,
O dos extremos chocando
Y explotando?

La bestia inocente.

El túnel está lejos.
Algún diablo de mi cerebro
Arañó mi ficción
Para hacerla pornografía de la luz
Que atraparon mis manos.

Las manos arrugadas de un hombre,
El hombre que tiene garras y araña mi corteza,
El hombre que es un animal.

El hombre que es bestia.

Y el hombre que no es una niña
Que guarda en su delicadeza
(y en la película del iris)
El ámbar y la miel
Que millones generamos
De la sombra a la luz.

De los ojos y la textura blanca de la piel,
De la bestia desgarrando la ropa,
De mi buen animal que lucha contra la maldad de la inocencia,
Un factor determinante,
La caída de cualquier norma o palabra:
La niña, llena de tristeza,
La niña; la niña es la bestia.

jueves, 28 de marzo de 2013

La Madre (el Silencio)

¿Hay amor?
¿Hay drogas?
¿Hay balas para responder?

Soy de los pueblos del silencio,
el ruido es nuestra mayor arma.
Llegamos del otro lado de un mar
sin letras en la garganta,
sin anillos ni brazaletes,
solo nuestros cuerpos deformes desnudos
y el Destino como marca en la frente.

Y ahora sólo lo seguimos,
repitiendo el estribillo que cantaban nuestras madres:

¿Hay amor?
¿Hay drogas?
¿Hay armas para responder?

 Ellas nos dieron la sangre y el semen
y el amor
las drogas
y armas para ser libres o esclavos,
nos enseñaron la lengua de las hojas
y el arte de escuchar, entre las voces, una,
la voz que trae el Oeste...

¿Hay amor?
¿Hay drogas?
¿Hay voluntad para responder?

De mi raza y su silencio
el desaliño, la buena y mala sangre,
la sensación de ángel,
el deseo de luchar
y morir mártir,
por ellos mi voz son cien voces 
y hago sonar,
por sobre las voces del eco, mi lengua,
la única que sé:

 
¿Hay amor?
¿Hay drogas?
¿Hay por qué luchar?

domingo, 20 de enero de 2013

Llaga



“Lasse de vivre, ayant peur de mourir, pareille
Au brick perdu jouet du flux et du reflux,
Mon âme pour d'affreux naufrages appareille.”[1]
Paul Verlaine.

Me falta algo,
Solo que quizás
A todos les falta
Y por eso todos los pechos
Están vacíos o cicatrizados.

El hábito de intentar  sonreír
Cada mañana y sentir lo mismo a la noche
Me es imposible.

Mi alma se asquea,
El espanto es una celda
Y me obliga a andar con mi familiar prisión
Por todos los pasillos
Del universo.

El amor y el odio me son indiferentes,
Escapo por debilidad al fuego de ambos,
Lleno de quemaduras.

El hábito es traición,
El dinero
La rutina
O la pereza
No son mi mundo.

Aquel sería en el que vivo,
Enamorado de los días,
Temeroso de las sombras.


[1] “Cansado de vivir, teniendo miedo de morir, semejante
A un brick perdido, juguete del flujo y del reflujo,
Mi alma apareja para espantosos naufragios.”